lunes, 7 de enero de 2008

Cuento surrealista

Juanito cuidaba la huerta con esmero y dedicación. Cada día se ocupaba de sus cultivos con responsabilidad y aunque estuviera descansando, no dejaba de vigilar los pájaros que venían a toda hora atraídos por los hermosos frutos de la huerta.
Al cabo de algunos años, el administrador de esas tierras, viendo la responsabilidad de Juanito, le pidió que además se encargara del pastoreo de las ovejas del fundo, pero sin descuidar su trabajo de la huerta. Era una necesidad que debía ser cubierta por él y nadie más que por él.
Esa noche Juanito no podía conciliar el sueño buscando como enfrentar su situación. Estaba dispuesto al cambio. Quizás era tiempo de pastorear ovejas y dejar de ser hortelano. Pero no, no era una cosa por otra; eran ambos trabajos a la vez y ante eso Juanito llegó a la conclusión que habían intentado hacer con él un "Juanicidio". Y tomó la decisión de seguir con su huerta. Se acomodó en su cama y se durmió tranquilo.

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