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jueves, 28 de agosto de 2014

Recibiendo buena onda

Movilizarse en la ciudad es viajar con gente que vive su propio mundo. Sin embargo hay personas que son muy amables y varias veces me ha tocado encontrar, tanto en el metro como en el Transantiago, personas que yo veo de mi misma edad o incluso mayores, ofrecerme su asiento, cosa que por supuesto yo agradezco pero rechazo gentilmente. ¿Por qué esta deferencia? Hoy, sin más, camino a una cita médica con mi esposa, me sucedió lo siguiente. No sabiendo que locomoción tomar pregunto al chofer: - Perdón, ¿pasa por el Hospital JJAguirre?. El chofer se inclina hacia adelante, y me pregunta: - ¿Está enfermito?. No supe que hacer.... ¿Qué respuesta-pregunta es esa?!... Sólo atiné a repetir mi pregunta. Con una sonrisa el chofer me responde: - "No se preocupe. Lo dejo en la misma puerta". Media hora después el bus se detiene frente al mencionado hospital, el chofer se para, mira hacia atrás y en voz alta dice: - El señor que venía al hospital! Al verme agregó. - "Aquí es, señor. Que le vaya bien". Sorprendido, agradezco su gentileza y tambien le deseo un buen día. Al bajar, miro a mi esposa, nos miramos por lo extraño de la situación y como alguien que sabe la respuesta me dice. "Tu ángel de la guarda". Si es así, con todo lo que me pasa, tengo mucho que agradecer pues parece que tengo muchos ángeles de la guarda.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Bueno,... dicen que el mal de la juventud se pasa con los años!!