viernes, 27 de junio de 2008

Mi otra cama

La conocí hace año y medio aproximadamente y la visité regularmente unas dos veces por semana. Sus exquisitos masajes hicieron que me volviera un adicto a ella y de aquella extraña primera experiencia pasé a ser uno de sus fervientes promotores. En un post anterior hablé de ese primer doloroso masaje y de los deseos de adquirirla. Lamentablemente no gané ningún premio para lograr eso, pero afortunadamente el tío Paul ayudó.

2 comentarios:

Julio E. Avilés M. dijo...

¿Quién es tío Paul?

pmartínezm dijo...

Una forma de decir que debo pagarla en comodas cuotas, Jeje.
Gracias por leerme.